Un dibujante, al igual que el samurai, debe ser heroico y arriesgado. No debe temer el echo de realizar trabajos que cuenten la verdad sobre algo.El riesgo y el peligro van unidos de la mano cuando el dibujante trata ciertos temas de la actualidad y debe vencer el miedo a ser abucheado o reprochado al contar la verdad, su verdad. Un dibujante honrado, es capaz de ayudar a sus compañeros en el oficio y en la vida. No se esconde tras su manto de hipocresía crecida por el éxito. Ignora toda fama y nunca mira por encima del hombro a los demás. Después de todo de que sirve la fama. Un dibujante siempre busca vivir de su trabajo por pura pasión y nunca por demostrar a los demás que es más. Quien pierde ese punto de vista de la niñez, pierde el honor de ser nombrado dibujante y pasa a ser una falsa imagen.
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